Intento fallido

Darker than BLACK [One-shot]

-Vé, rápido. Está en el distrito Bishuya, calle 3- dijo Huang, furioso.

Hei se puso su distintiva máscara y saltó por la ventana. Era un duodécimo piso, así que en cuanto vio la baranda de la azotea del piso de seis pisos de enfrente, sacó uno de sus cables que acababan con un gancho con cierre automático que se auto recogía a si mismo, haciendo que, del cable que ahora mismo estaba sujeto en la baranda y en su cinturón, atrayera su cuerpo entero hasta la azotea del piso vecino.
Eran las seis de la mañana en el falso Japón, y aún era de noche.

Ésta vez, bajó pos las escaleras hasta la calle. Corrió unos siete minutos hasta llegar a la calle 3 de Bishuya... pero no veía a nadie. Suerte que trajo consigo un comunicador, y habló en voz baja al micrófono:

-Yin, ¿dónde está ahora?- le preguntó con prisa a la Muñeca con la que siempre obtenía buena información.

Desde el piso desde donde Hei saltó, en el baño, con sus dos manos metidas en la bañera llena de agua le dijo sin cavilar:

-Calle siete.

Hei corrió lo más que pudo, llegando a la susodicha calle. Allí se encontró con Havoc, de espaldas a él y acuclillada en el suelo con un camisón de tirantes negros y sucio con una manta gris roida por encima. La pelirroja temblaba, apretándose las manos en un intento de contrlarse, pero no daba resultado.

Se acercó a Havoc, vacilando; no sabía si después de estar en la zona de cuarentena habría perdido la compostura y comenzara a recordar quién era y todo lo que había hecho. Tampoco sabía a ciencia cierta si iba a recuperar sus destructores poderes de destrucción, ya que al fin y al cabo, Havoc, produjo ella solita la desaparición de la Puerta al Cielo.

La tocó con la mano su hombro desnudo, empujando levemente hacia atrás haciendo que la pelirroja girara la vista en torno al sujeto que osaba tocarla. Vio que no era nadie del Sindicato, que no era M-16, sólamente era BK201. Eso la tranquilizaba muchísimo.

Havoc notó como por dentro se le desgarraban los pensamientos, tan fuertemente que supo que su antigua mente iba a aparecer.

-Mátame... Contratista...- agarró una de las manos de Hei haciendo que rozaran su blanquecino cuello, apretándoselo levemente. Pero Hei no iba a matarla, ni mucho menos.

-Vámonos.

-¿Cómo?- Havoc soltó la mano de Hei, y con la mirada suplicó una respuesta para su negativa de matarla.

-M-16 vendrán pronto. Tengo que llevarte conmigo para que no sufras daños ni que tu mente vuelva. Rápido, sujétate en mi espalda y corramos.

Havoc, sorprendida por las palabras no pudo hacer otra cosa que correr ya que, Hei, le cogió de la cintura para arrastrarla a correr para poder huir de allí.

Una vez lejos de la zona de cuarentena, vió como Havoc se dsplazaba hacia delante, dejando caer todo su peso de cara al suelo. Tenía clavados tres estalactitas de hielo untadas en sangre por haber sido atravesados en el cuerpo de Havoc.

Cayó al suelo, Hei la giró para que quedara mirando hacia él y le dijo:

-Estúpido... Huye- y murió.

Se quitó la máscara y, cerrando los verdes ojos con las yemas de los dedos, dejó muerta a Havoc en el frío suelo.
Salió corriendo. Desafortunadamente, una gran nube negra gigante comenzó a girar en el cielo, provocanto el arrastre de pequeños objetos y que una fuerte corriente de aire le hiciera ir mas lento en su huida. Se dio cuenta enseguida que éso era sólo obra de April.
Al cabo de pocos segundos paró de hacer corriente y, explotando la negra nube, cayó una estrepitosa lluvia afilada que dejó un poco decaído a la Muerte Personificada.

Oyó una risa tras él. November 11 fue el culpable. Se agachó al suelo, su contorno brilló con un tono azulado y, posando sus manos en el suelo, se formó un camino de hielo muy rápidamente por el suelo que dejó con los pies inmovilizados a Hei.

-¿Así que la propia Muerte Personificada no puede esquivar ni siquiera esto? Dios mio, que verarderamente patético- Hei aprovechó para que s ele iluminaran los írises de rojo, que su contorno brillase un segundo con un tono azulado sobrenatural y lanzó a través del hielo una descarga eléctrica que paró seguidamente en las botas de November 11. -Já. Japón es el mejor país donde puedes comprar botas aislantes a la electricidad de la mejor calidad indiscutible.

Hei profirió una mueca de hastío, y justo cuando November 11 iba a darle con una de sus estalactitas de hielo, se vió en la esquina de la calle a Huang con una máscara antihumo y con un arma de fuego. Tenía a Mao al lado. Nada más ver a aquel gato negro, supo que Huang iba a hacer algo peligroso.

Huang apretó el gatillo del arma, que provocó que una pequeña pero amenazante bola de fuego cayese justo encima del camino de hielo que apresaba los pies de Hei, haciendo que se derritiese.
Hei fue liberado de su prisión que lo unía al hielo de November 11, y justo cuando éste iba a lanzar su estalactita contra él, usó uno de sus cables para saltar lejos de ahí.

Desaparecieron, y justo apareció April, con su morena tez y pelo azul con su joven Muñeca July.
November 11 profirió un improperio, justo cuando llegaba Misaki con su acompañante, con un arma semi automática.
La Jefa de la Agencia de la Policía Nacional leyó en los ojos de November 11 que el Shinigami Negro había escapado de sus garras de nuevo.

-¿Se llevó a Havoc?- preguntó de mal humor. Había perdido a la Muerte Personificada varias veces, y no soportaba que su superior siempre se lo echara en cara.

-Por suerte le dí,- dijo November 11 con satisfacción y tono de superioridad -y ahora está ahí tirada, en ésa calle- dijo señalando la calle en la que Havoc había caído muerta.

-¿Tanto miedo te daba Havoc, que la tuviste que matar, así sin más?- preguntó Misaki arrogantemente colocándose las gafas. Como vio que November 11 le puso una cara de no haber entendido el chiste, seguidamente le dijo que iba en broma.

En otra parte, en una de las azoteas, estaba Huang, Yin, Mao y Hei.

-¿Qué coño estabas pensando, inútil?- escupió Huang, agarrando de los brazos a Hei y zarandeándolo.

-Suéltame- Huang acató la orden.

-Los Contratistas sólo existen para matar, así que, ¡porqué no haces tu trabajo de una maldita vez!

Hei se giró ofendido, quería marcharse, pero Yin, la Muñeca del grupo, le cogió de la mano. Era solamente una Muñeca, miraba al vacío con sus ojos liláceos y no tenía emociones. Sólo era un espíritu observador, como July. Hei apartó la mano, frustrado y ofendido y se fue del lugar.

Eran las siete de la mañana. Veía como la gente comenzaba a caminar por las estrechas calles y todo iba con normalidad.

Una estrella fugaz recorrió el cielo, aunciando así que la muerte de Havoc, ex Contratista, había fallecido.

La próxima vez, no iba a fallar.