Me detuve de repente porque oí la voz de Zack y de Mikou. Iba a largarme por patas, pero como una maruja, me puse a escuchar su conversación escondido tras la pared.
—Gracias Mikou por lo del otro día. Sin tí no nos podríamos haber acercado a él.
—No te preocupes, ¿para qué están las amigas? Entonces, ¿ayer te fue bien con el resto de chicos?
—Sí. No hubo problema, pero ahora lo malo es que no se nos va a acercar más.
—¿Por qué? ¿Tantas cosas le hicisteis?
—Ejem... Bueno... Es que... Akira es tan irresistible que...— me tapé la boca con las manos para no salir chillando de allí.
Me fui lo más rápido que pude... ¡No podía ser! ¿Mikou no era su novia? ¡¿Por qué decia que era su amiga...?! ¿Me habían tendido una trampa, solo para aprovecharse de mi? ¡Que asco de personas!
Entre estos pensamientos, sin querer me encontré frente a frente con el pelirosáceo de Niwa. Me quedé estático.
—¡Ho...!— no acabó la frase porque mientras sacaba un papel del bolsillo y se lo ponía en frente de las narices le grité:
—¡Tengo una orden de alejamiento! ¡Te quiero ver a más de dos metros o...! ¡Hey!— me quitó el papel para leerlo.
—Orden judicial... ¡Pero si este documento es más falso que una girafa azul! Hahahaha— mierda, mi plan de la orden de alejamiento no funcionó.
Lo supuse porque, si iba a comisaría a denunciar pasaría una cosa como esta: "Oiga, que unos tipos me han violado" "¿Le han violado?" "Sí" "No cuela, anda, vete a casa".
Entonces me hice mi propia orden judicial, pero por alguna razón esperaba que se lo tragara alguno de los cuatro individuos. Pero no.
—Bueno...— continuó diciendo Niwa —¿qué tal si me acompañas un rato?— me cogió del brazo y me llevó a paso ligero con él.
—¡Esp.. espera! No puedo caminar bien, ¡no me lleves corriendo!
—Perdona... es verdad— puso una cara de lujuria que me dio un poco de miedo. Me cogió de las piernas para llevarme como si fuera una novia recién casada.
Sonó el timbre que anunciaba que las clases comenzaban de nuevo.
—Oye... que me tengo que ir a clase...
—¿Y qué?
—¡Pues que me sueltes, bruto!
—No.
Llegamos entre discusiones y forcejeos al baño. Nos metimos en uno de los toilets, Niwa cerró la puerta con pestillo a traición y me dejó sentado encima del toilet. Nooooooo... otra vez noooo...
Me agarró fuertemente mis anaranjados cabellos para no poder apartar la cara mientras me besaba a traición. Usaba las manos para apartarle pero con mi pequeño cuerpo fue imposible. ¡¿Por qué simplemente no podían coger a otra persona en vez de a mí?! Me ponía de los nervios.
Comenzó a tocarme por todos lados, a subirme la camiseta y morderme los rosados pezones. Me entraban escalofríos.
Me levantó de un tirón y me puso de cara a la puerta. Me bajó los pantalones con impciencia y apoyé las dos manos en la puerta sabiendo ya lo que venía.
—Qué impaciente estás hoy...
—Gilip... ¡Ah!— metió dos dedos llenos de su saliva en mi entrada. Los iba moviendo léntamente, como si no quisiera lastimarme.
—Tranquilo, seré gentil.
Metió el tercer dedo, moviendo todos más rápido en vaivén. Tenía toda la cara roja y ya comenzaba a lagrimear.
—Pídemelo...— sacó los tres dedos sin compasión.
—¿Pedirte... qué...? ¡Por qué paras!— encima que empieza, no acaba.
—¿Quieres mi gran pene dentro de tí, así que sólamente pídelo.
—Pero-
—Si no lo quieres...
—¡Por favor, fóllame!— al acabar de decir esto, me arrepentí profundamente. No podía creer que yo, una persona tan tímida y delicada pudiera haber siquiera pensarlo.
—Será un placer...
Se bajó los pantalones, dejando ver su gran y palpitante miembro. Al haber dicho que la tenía grande no era un farol. No podía creer que eso cabiera dentro de mi ano. Pero sí que cabía, desafortunadamente cabía.
Era tan estrecho... creía que mi trasero iba a reventar por haber puesto eso ahí.
Pero cuando dijo lo de que iba a ser gentil... sí que era un farol.
Me cogió del mentón, y viendo como lloraba y lo sonrojado que estaba debió ser peor para mí. Me besó, pero fue corto ya que tenía que comenzar a embestir como si suera un toro que hubiera pillado al torero. Al cabrón del torero que le había tocado las narices.
Así pasó la mayor parte del tiempo, cambiando de posición cada vez que nos corríamos juntos en aquel limitado espacio del toilet.
Cuando sonó la campana de nuevo, ya estabamos de nuevo vestidos y arregladitos. Con baño limpiado inclusive.
Estaba reventado, no sé cómo un chico así puede aguantar tanto tiempo. Hay que darle un trofeo.
Antes de salir de allí, me acorraló y me besó, muy lentamente, como (sí, arréglalo ahora, desgraciao) si no quisiera lastimarme. Me sorió y me fui primero.
Me dirigía a la salida, en estado de trance. No estaba preocupado si alguien pudiera venir a violarme de nuevo, o cayeran meteoritos o viniera Superman. Simplemente andaba, un poco más cojo que antes pero andaba.
Al salir de la universidad, ví un coche que me resultaba familiar.
Normal... ¡era el mío!
Corrí tan rápido como pude, acariciando el coche como si hubiera sido un perro abandonado al que había encontrado después de 2 años. En el parabrisas había una nota:
—¿Café Place...? ¿Dónde está eso...?— fijándome en que MIS LLAVES estaban puestas dentro me abalancé a la puerta, abriéndola satisfactoriamente, dejando la mochila en el asiento de atrás y arrancando el coche con una sonrisa de punta a punta en mi cara. ¡No me podía creer que tuviera de nuevo MI coche! ¡Qué felicidaaaaad!
Llegué a casa hecho polvo. Visualicé el resplandor del rosáceo cabello de Niwa bajo el sol, aunque me quité la idea de la cabeza sin darle la mayor importancia.
Cogí el movil. Busqué en la lista de contactos hasta que dí con mi objetivo.
—Katagiri— una voz varonil muy sexy me hizo ruborizarme. Si es que le admiro demasiado.
—¿Kyotaro? ¿Ya no reconoces a tu onii-chan?
—¿Akira? ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal te va la universidad?
—¡No me puedo quejar! ¿Qué tal a tí con tu esposa?
—¿Con Yui? ¡Genial! Esta noche me hará sushi, jujuju.
—Waa... Sushi... Yo lo que añoro es comer lo que preparaba mamá.
—Yo lo extraño a veces, pero tampoco era para tanto.
—¿Cómo que no...?— así estuvimos hablando unos quince minutos, hasta que por fin pude preguntarle en lo que estaba interesado de verdad.
—Nii-chan... ¿Sabes dónde está el Café Place...? Espera un momento— oí cómo Kyotaro le preguntaba a Yui si sabía dónde estaba el Cafe Place, ya que antes de casarse y ser ama de casa trabajaba en un pediódico opinando sobre varios restaurantes y cafés.
—Yui me ha dicho que esun local bastante nuevo y que anda por los alrededores de Saitama.
—Gracias, Kyo. Bueno, te dejo, que tengo que ir a buscar el lugar.
—¿Has quedado con alguien?
—Nada especial, hasta luego.
—Adiós, hermanito.
Son las 20:00. Debo darme prisa o no encontraré el Café Place a tiempo.





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