02. El trabajo de química


¿Quedamos esta tarde después de clases? —propuso Near tímidamente.
Axel aceptó sin tener que pensárselo mucho, pero antes debían dejar listas algunas cosas para poder hacer el trabajo, así que empezaron a mezclar productos químicos.
Apenas habían empezado a trabajar que Axel ya notaba ciertas diferencias entre trabajar con Near y trabajar con Choc. Para empezar: el trabajo estaba repartido por igual a ambos. Cuando estaba con Choc tenía que hacerlo todo él, ya que su amigo o no se lo tomaba en serio y se equivocaba a propósito y como consecuencia el experimento acaba explotando o sencillamente no le daba la gana de hacer nada.
Axel seguía sumergido en sus pensamientos cuando de repente...


¡¡Pum!!

Todos los niños se dieron la vuelta al oir la explosión.
Ya te dije que no era buena idea añadirle de esto, Mello... —decía Matt con su distintiva tranquilidad.
¡Maldito perro bastardo! ¡Esto ha sido todo culpa tuya! —le gritaba Mello con su respectiva histeria mientras mordía su chocolate y le daba un coscorrón a Matt.
Axel y Matt tenían la misma edad y aunque no solían hablar compartían algunos que otros puntos en común, ambos eran los únicos pelirrojos del horfanato y compartían ese carácter afable y tranquilo que tanto les distinguía y además ambos tenían que aguantar las rabietas de sus respectivos amigos inseparables a cada cual más malhumorado, aunque a decir verdad, por norma general Mello siempre se pasaba un poco.

La clase terminó y Choc esperaba a Axel enfrente de la clase.
Hey, Axel.
Hola Choc.
¿Vamos al jardín a comernos un helado?
No puedo, Choc... He quedado con tu hermano para hacer un trabajo.
¿Con Near? ¿Vas a hacer un trabajo con él? —le preguntó Choc evidentemente molesto.
Sí, me apetecía cambiar un poco. Espero que no te importe...
No... ¿Por qué iba a hacerlo?
Menos mal —acabó diciendo aliviado—. Entonces me voy, ¡hasta luego! —Axel se fue a la habitación de Near, donde había quedado él.
Cuando entró se encontró con el albino preparando el material que debían utilizar. Near tenía el material en perfecto estado y lo manipulaba todo con sumo cuidado, no como hacía el mulo de su hermano.
¡Hola Axel! He ido sacando el material para ahorrarnos tiempo, si te parece bien.
Me parece perfecto —estaba asombrado por la rapidez con la que empezaba las cosas—. Con Choc tenía que hacerlo todo yo... —esto último lo pensó para sí.
Empezaron a trabajar; Axel estaba en la gloria. Near no solo era amable con él, sino que además iba con sumo cuidado en las cantidades de los productos y se esmeraba al máximo en todo lo que hacía. Aparte de eso también le ayudaba y le corregía cuando hacía falta, sin gritos ni broncas. El pequeño albino siempre era amable y paciente.
Por fin entendió una de las cosas por las cuales Near sacaba siempre la mejor nota y caía bien a tanta gente.

Caray, contigo sí que da gusto trabajar. En cambio, con Choc esto sería imposible —dijo Axel felizmente. Near se quedó callado unos segundos, miró a Axel entristecido y finalmente preguntó:
Axel, ¿por qué me odiáis tú y Choc? —Axel se sorprendió ante esa pregunta. ¿A que demonios venía eso?
¿Odiarte? ¿Por qué piensas eso?
Por cómo me tratáis ambos... —esta respuesta le dejó de piedra. Vale que a veces había ayudado a Choc a molestarle, pero en ningún momento lo había hecho con la más mínima mala intención.
Near... Yo no te odio.
¿Entonces por qué ayudas a Choc?
Las veces que le he ayudado era de broma, sólo quería divertirme, en ningún momento quise hacerte sentir mal —dicho esto se fijó en la expresión triste del albino—. Near...
Tienes razón... No sé de dónde saco estas cosas —suspiró tristemente—. Bueno, a trabajar, o aún se nos adelantarán —el pelirrojo tenía los ojos fijos en su compañero de trabajo. Se sentía arrepentido y algo apenado de ver como le hacía sentiral pequeño Near.
No sabía que le hiciéramos sentir así... —pensó melancólicamente arrepentido.
Siguieron trabajando en silencio, y aunque Near intentaba disimularlo, estaba triste y a Axel esto no se le pasó por alto, y eso hacía que el ambiente fuera muy tenso. Así transcurrió un buen rato hasta que el pelirrojo empezó a ponerse nervioso, y esa atmósfera tan cargada no ayudaba, así que no pudo más y sus remordimientos le hicieron romper aquel silencio.
Near... —el apenado albino le miró—. Perdóname...
¿Perdonarte por qué, Axel?
Entonces... Si no es eso, ¿qué te pasa? —Axel estaba confuso, no entendía lo que el pequeño albino le quería decir. Si no era por él que estaba tan triste, ¿se trataría de Choc?
—¿
Es por Choc? —Near bajó la mirada y se limitó a no decir nada.
Siguieron trabajando, Near fue a buscar un producto químico que necesitaban, y mientras lo buscaba en uno de los cajones de la habitación Axel se levantó y se colocó a su lado. El pelirrojo era bastante más alto que Near, y a su lado el pequeño albino parecía algo menor de lo que era en realidad, incluso su propia ropa le iba algo grande y eso provocaba que a menudo sus hombros quedaran al descubierto. Axel quería consultarle una cosa sobre el trabajo, pero al colocarse a su lado no pudo evitar fijar la mirada en los frágiles hombros del menor, ya que en ellos vio algo tan horrible que le hizo olvidar la pregunta.

Unas horribles y profundas heridas cruzaban la pálida y delicada piel de los hombros de Near, marcándolos de un color rojizo inconfundible...