03. Heridas


Al ver aquellas horribles heridas Axel no dudó en preguntarle a Near.
Near... ¿Cómo te has hecho esas heridas? —al oir eso, Near se sobresaltó, se miró los hombros y al verlos al descubierto se los tapó rápidamente como pudo.
No es... ¡No es nada! —el pequeño albino estaba nervioso, cosa que al pelirrojo no se le pasó por alto.
Déjame verlas —volvió a mirarle los hombros, y sin que el menor se lo esperara le apartó de un movimiento la camisa, y pudo ver que sus heridas eran peores de lo que realmente parecían.
Near no tardó en reaccionar apartándose de encima las manos del preocupado mayor.
Son sólo unos rasguños... —pero era tarde, el pelirrojo no solo había visto sus heridas, sino que también se había fijado en que éstas parecían extenderse por su espalda.
Near... Muéstrame tu espalda —dijo con tono serio. En realidad, casi parecía una orden.
Near seguía con la mirada fijada en el suelo. Estaba nervioso, triste y algo confuso. No sabía qué decir, así que se limitó a guardar silencio.
Enséñame la espalda —le insistió el pelirrojo. Near seguía sin mirarle y así estuvo un buen rato hasta que por fin se atrevió a hablar.
¿Por qué? No tengo nada...
Pues muéstramela —Near seguía en su mismo plan, haciendo que el pelirrojo se preocupara cada vez más.
¡Vamos! ¿¡Qué problema hay!? ¡Según tú no tienes nada! ¿¡No!? —Axel se le iba acercando más y más, y el albino seguía allí, de pie, con la mirada baja sin poder hacer o decir nada.

Cuando el pelirrojo le subió la camiseta de improvisto para verle la espalda al menor, no tardó en arrepentirse de ello. No solo sus pálidos hombros, sino que toda su espalda estaba repleta de profundas heridas que debieron de dolerle mínimamente una semana.
Ne... Near... —a Axel le costaba hablar ya que estaba demasiado horrorizado por el estado de la delicada espalda del menor—. ¿¡Quién demonios te ha hecho esto!?
Nadie. No son más que unos rasguños —decía Near mientras volvía a cubrirse la espalda.
¿Unos rasguños? ¿Pero tú te has visto la espalda? Near, ¡no me jodas! No son unos simples rasguños. Por fuerza te lo ha tenido que hacer alguien. Y ahora, ¡dime quién ha sido!
El silencio de Near hizo que se le pasase por la cabeza una terrible posibilidad, algo que Axel no quería pensar por nada del mundo. Pero no tenía otra que preguntarle.
Te... ¿Te lo ha hecho Choc? —preguntó casi con miedo, temiéndose lo peor.
Near seguió en silencio, un silencio que en parte confirmó la terrible teoría del pelirrojo.